Internada por la izquierda Blog

El fútbol por y para la clase obrera

Archive for the ‘Textos’ Category

Athletic – Shakhtar 14 / 15 (por Naiz / Gara)

Posted by Internada en 17 septiembre, 2014

Aquí os dejo el texto que aparece hoy en la web Naiz, vinculada al diario Gara.

http://www.naiz.eus/es/actualidad/noticia/20140917/en-donetsk-las-detonaciones-han-reemplazado-a-los-canticos-de-los-aficionados

En Donetsk, las detonaciones han reemplazado a los cánticos de los aficionados

El ruido de los lanzagranadas y las detonaciones de morteros han reemplazado a los cánticos de los aficionados de fútbol e incluso el grito de júbilo que, hace siete meses, lanzó el francés Renaud Lavillenie al superar los 6,16 metros en el salto con pértiga en un palacio de los deportes que hoy se ve calcinado parcialmente.

 
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En esta gran ciudad del este de Ucrania, los rebeldes prorrusos, que asedian el aeropuerto, y las tropas de Kiev, que todavía lo controlan, se enfrentan sin respiro, con fuego de artillería, violando regularmente el alto el fuego decretado el 5 de setiembre.

El equipo de fútbol local, el Shakhtar (Mineros), vigente campeón de Ucrania, ha desertado de su estadio ultramoderno, replegándose hacia Kiev, donde, muy lejos de su público, jugará frente al Athletic en partido de Champions.

El Donbass Arena, con capacidad para 50.000 espectadores y con forma de platillo volante, es propiedad del multimillonario Rinat Akhmetov. Con talkie-walkies en la mano y miradas nerviosas, un pequeño grupo de personas vela por su integridad. Por el momento se ha salvado del impacto de los obuses y solo se observan algunos cascotes y cristales rotos sobre el parking.

Aquí se disputó la semifinal Portugal-España de la Eurocopa de 2012.

Fornido, con nariz de boxeador, cicatriz en el labio y manos de gigante, Serguii (no facilita su nombre completo) es el jefe-adjunto del servicio de seguridad del estadio. «Todo está cerrado», confirma. «La situación nos impide hacer cualquier actividad. Pienso que ni siquiera podremos ver el encuentro con el Bilbao por la tele desde aquí; en Donetsk no recibimos la señal de las cadenas ucranianas; solo vemos las cadenas rusas y creo que no lo difundirán».

Mientras, una joven se cuela en la tienda para los fans, pero no abrirá sus puertas. Como tampoco lo hará el museo de honor del club, uno de los más prestigiosos y laureados del país. Los jugadores, cuyas fotos gigantes con su equipación naranja y negra decoran las fachadas del estadio, han instalado su campamento en un gran hotel de Kiev. Esta temporada jugarán los partidos del campeonato ucraniano en Lviv, en el otro extremo del país.

Michine Mikhail, ministro de Deportes de la autoproclamada República popular de Donetsk, señala con su cabeza hacia el estadio, uno de los más bellos de Europa, y comenta a AFP: «Sí, es triste ver este campo vacío y cómo los partidos se celebran en otros lugares».

En esta próspera e industriosa ciudad, antes del estallido de la guerra, el deporte era la segunda religión. La estatua de Sergei Bubka, héroe local y leyenda del salto con pértiga, permanece en su pedestal de granito frente al estadio “olímpico”: con los trazos tallados en un puro estilo soviético, una golondrina junto a la pantorrilla para mostrar que estaba volando por encima de las aves, contempla la ciudad en la que ahora se ve cómo asciende, cerca del aeropuerto, el humo de los incendios provocados por los bombardeos.

No muy lejos, en el palacio de deportes Drouzhba, el pasado 15 de febrero, Renaud Lavillenie batió, por un centímetro, el récord mundial de Bubka, que databa de 1993. Este complejo propiedad de otro conocido hombre de negocios y político, Borys Kolesnikov, también albergó las hazañas del club de hockey sobre hielo HC Donbass, uno de los diez mejores de Europa.

Saqueado y parcialmente quemado a finales de mayo por hombres armados, el imponente edificio está cerrado con candado. Los escombros se amontonan en una de las zonas de aparcamiento. En el interior, las pantallas de televisión han sido robadas, y la tienda solo contiene unos pocos estantes y perchas vacías.

«Por ahora, a fin de mantener el nivel de juego de nuestros jugadores, hemos permitido que se vayan a competir para otros clubes en otras ligas», explicó en el sitio web del club el entrenador Olexandr Godyniouk. «Nuestros planes no han cambiado: regresar a la liga continental (KHL) cuando la situación política y económica en Ucrania lo permita».

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Sevilla – Valencia 14 / 15

Posted by Internada en 16 septiembre, 2014

En este partido de la primera jornada de liga, entre los valencianistas desplazados al Sánchez Pizjuan estaban una treintena de Yomus. Conocida es la rivalidad entre estos y los Biris, así como sus multiples enfrentamientos. Con el paso del tiempo hemos sabido más acerca de este viaje.

Por cierto, en esta última jornada volvierón a ser noticia. Sus gritos de “Sieg Heil” no han gustado nada en el valencianismo, y menos en la Curva Nord, y ya se ha puesto en marcha una campaña para echar a los nazis de dicho fondo, ya que pretenden que el apoliticismo del que presume la Curva Nord se haga realidad.

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F.C.Barcelona – Athletic de Bilbao 14 / 15 “Serem lliures”

Posted by Internada en 14 septiembre, 2014

Dejo por aquí el artículo publicado por la web Naiz, del diario Gara, referente al partido disputado ayer entre estos dos clubes históricos.

http://www.naiz.eus/eu/actualidad/noticia/20140913/imagenes-insolitas-en-un-reivindicativo-camp-nou

Imágenes insólitas en un reivindicativo Camp Nou

El encuentro disputado en el Camp Nou ha dejado numerosas imágenes insólitas, como los colores de la senyera que ha lucido el Barça en su camiseta, la gran pancarta que ha recordado la caída de Barcelona o el mensaje «Serem Lliures» que han mostrado los aficionados.

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El fervor reivindicativo de la Diada del pasado jueves ha tenido una pequeña réplica en el Camp Nou.

Con motivo del partido Barça-Athletic, el club catalán ha emprendido dos acciones: la primera, la exposición de la inmensa pancarta que colgaba desde el tercer graderío del lateral, hasta el césped.

En la pancarta (de 45 x 46 metros), flanqueada por las banderas del Barça y la senyera, se exponía el símbolo de la conmemoración del Tricentenario de la caída de la ciudad (1714 X 2014).

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Por otra parte, el Barcelona se ha presentado por primera vez en su estadio con la tercera camiseta, la que lleva los colores de la bandera cuatribarrada.El club recibió el consentimiento de la Liga de Fútbol Profesional, mientras que el colegiado del partido, el andaluz David Fernández Borbalán, ha considerado que para evitar confusiones de vestimenta, el Athletic ha saltado al campo con la que luce los colores de la ikurriña.

Dada este iniciativa del Barcelona, la mayoría de los aficionados que han acudido al estadio uniformados con camiseta deportiva han optado también por lucir la zamarra de la senyera, observándose claramente un predominio de esta frente a la habitual azulgrana en el graderío.

El palco del Camp Nou, asimismo, ha registrado un pleno de políticos, que han sido invitados por la entidad para que acudiesen al estadio. Encabezados por la presidenta del Parlament, Núria de Gispert; y el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, el elenco de políticos ha continuado con el consejero de la presidencia de la Generalitat, Francesc Homs, los consejeros Santi Villa y Ferran Mascarell, así como políticos como Lluís Corominas (CiU), Josep Rull (CiU), Oriol Junqueras (ERC) y David Escudé (PSC), entre otros.

Como ha sido habitual desde hace meses en el Camp Nou, parte de la afición azulgrana ha lanzado gritos de ‘¡Independencia!” cuando el reloj marcaba el minuto 17 y 14 segundos.

Por otro lado, también ha sido llamativo que los aficionados situados tras la portería de Claudio Bravo han exhibido letras con el lema «Serem Lliures» (Seremos Libres).

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Adolf Hitler y Camarón. El fútbol en Castalia.

Posted by Internada en 3 septiembre, 2014

Reportaje que se ha encontrado en la red y que fue colgado a lo largo del verano. No entraré a valorarlo, ya que hay cosas que desconozco por completo de lo que sucede en Castellón, aunque si que es cierto que se ven detalles de como eran las gradas en los ochenta, y como en algunos casos han dado giros de 180 grados. Merece la pena leerlo.

http://www.vice.com/es/read/el-fenomeno-nacionalsocialistas-gitanos-barrio-la-guinea-544

Adolf Hitler y Camarón: el fenómeno de los nacionalsocialistas gitanos del barrio de La Guinea

Cuando el líder populista y xenófobo Josep Anglada fue, literalmente, ovacionado y aupado como un torero en una tarde de triunfos por la comunidad gitana de Badalona en su campaña para las elecciones municipales de 2011, muchos movimientos sociales no supieron como digerir tan paradójica actuación. Sin embargo esa situación no es tan anecdótica como pudiese parecer y un poco más al sur, en Castellón, hay un ejemplo todavía más heavy de integración gitana ultraderechista.No todo son pelotazos urbanísticos y corruptelas aeroportuarias en Castellón. Esta aburrida ciudad mediterránea posee una pluralidad cultural y sociológica crecida al calor del desarrollo industrial de la industria de la cerámica. El pequeño pueblo que vivía muy bien del cultivo de la naranja dobló su población desde 1970 a 2010, y no porque los castellonenses se pusieran a darle al tema de manera desenfrenada, sino por la emigración de andaluces, manchegos y castellanos, que unos por necesidad y otros por desertar del arado, fueron a trabajar en sus fábricas. A ellos hay que sumarles desde finales de los 90 la importante colonia rumana, que ya es más del 20% de la población. Este gazpacho de orígenes e identidades ha generado frutos curiosos.

Conforme crecía la ciudad a principios de los 70 el celoso Estado preocupado por la seguridad pública determinó la creación de nuevas comisarías de policía y de viviendas sociales para los nuevos agentes de la ley. Eran los años de la Policía Armada, que dependía directamente del Ejército de Tierra y que solía ser un destino de muchos soldados de reemplazo una vez acabado el periodo del servicio militar, sobre todo de los procedentes de las zonas más deprimidas económicamente del país. No es de extrañar por tanto que el barrio construido para la Policía Armada se denominase “La Guinea”, aludiendo directamente a la antigua provincia de Guinea española, donde habían hecho el servicio militar muchos nuevos policías, y un porcentaje nada desdeñable de estos también estuvo en la guerra de Sidi-Ifni, una guerra de las que curten, con bombardeos de gas, canibalismo, decapitaciones de por medio, sin que la férrea censura franquista dejara que trascendiesen los detalles de la misma. Este barrio se creó muy cerca del estadio del C.D. Castellón, el mítico Castalia, tan querido por los castellonenses de toda la vida. Los nuevos funcionarios, como suele pasar, en su mayoría forasteros, hacen vida de forma un tanto independiente respecto del resto de la población, pero la cercanía del Castalia hace que algunos hijos de las familias de policía se aficionen al equipo local y entren en contacto con los jóvenes castellonistas cuyo grupo más bullanguero en aquellos años es el “Frente Torre“, uno de los grupos ultra más antiguos. Son los primeros años 80 y el fenómeno ultra está en plena efervescencia en España.

Como es bien sabido cuando un hijo de policía sale cabrón sale cabrón de verdad. Y los jóvenes de La Guinea están en la vanguardia del grupo ultra castellonense, que a partir de 1987 pasa a llamarse Front Orellut (“Frente Orejudo” en castellano;  por “orelluts” se conoce popularmente a los seguidores del C.D. Castellón). Las gradas españolas en aquellos años son un caos de testosterona juvenil, donde se puede beber alcohol y consumir cualquier droga sin limitación alguna, donde la presencia policial es anecdótica y se limita a sacar escoltado a los árbitros, los incidentes con aficiones rivales son la tónica de la jornada y donde empiezan a proliferar símbolos políticos en las gradas de modo bastante aleatorio. Por aquellos años se ven esvásticas por ejemplo en las gradas de Riazor y estrellas rojas en las gradas del Santiago Bernabéu, cuyos ultras son fundamentalmente heavies y punks. Los ultras del Sevilla, cuyo nombre, Biris, rinde homenaje a un jugador de raza negra, exhiben enormes banderones de España y cantan el Cara al Sol, mientras que los del Betis son independentistas andaluces. Por mimetismo o postureo, un tanto determinado y condicionado por los antecedentes familiares de la mayoría de los ultras del C.D. Castellón, el Front Orellut también cuelga esvásticas y se pone la etiqueta de grupo “ultraderechista”. Tampoco es ajena Castellón a la influencia de la cercana Barcelona donde los primeros skins hacen su irrupción con una contundente y deslumbrante estética que pese a los orígenes multirraciales del movimiento en España viene influenciada por la adhesión de finales de los 70 a movimientos racistas británicos. Así la mayoría de los skins barceloneses de aquellos tiempos estarán claramente posicionados con los movimientos de la aún entonces relativamente activa ultraderecha españolista catalana.

Pero en Castellón avanzan los años la situación social empieza a cambiar. Los trienios por años de servicio, los ascensos, la mejora general de la economía, hacen que las humildes casas de La Guinea se queden pequeñas para la mayoría de los policías, que se desplazan a pisos más céntricos y acordes con su nuevo estatus. Muchos pisos de La Guinea son vendidos a gente humilde y el ayuntamiento se queda algunos en los que coloca a familias de etnia gitana. La Guinea tiene un fuerte carácter e identidad de barrio y lejos de producirse enfrentamiento alguno entre los viejos y nuevos inquilinos estos se integran en la vida cotidiana del barrio y se produce un fascinante intercambio cultural. Los gitanos se hacen ultras del C.D. Castellón, respetando la estética y parafernalia del grupo, aunque dando inevitablemente cierto toque personal. En aquellos años el consumo de drogas en las gradas se generaliza, siendo un foco de atención para los yonkis de la ciudad. Y es que cuando un hijo de policía se hace yonki, se hace yonki de verdad.

Este fenómeno ha tenido cierto parangón en otras ciudades españolas, que han generado la cultura de los “Skinkis”. Así pasó en las gradas del Betis, que del independentismo andaluz pasó a formar uno de los grupos más significadamente ultraderechistas siendo un gran porcentaje de sus miembros oriundos de la barriada de las 3000 viviendas, de mayoría gitana. También en Barcelona aparece esta confluencia, con llamativas manifestaciones culturales, como la versión que el grupo musical hooligan del FCB Sospechosos Habituales hace del “Quiero ser libre” de Los Chichos, uno de sus grupos de referencia según propia confesión. Sospechosos Habituales es el alter ego del grupo de música nazi Arma Blanca.

Esta ha sido la realidad de los ultras nacionalsocialistas gitanos de Castellón hasta nuestros días, constituyendo el llamado Bastión Gitano del Front Orellut, con ultras míticos de etnia gitana como el Portugués, Visentet, Cagancho o Florines. En su pancarta se podía ver la cruz céltica junto a la Virgen del Lidón, patrona de Castellón, de la que son devotos muchos ultras castellonenses, así como del Jesús de Medinacelli cuya cofradía, conocida en Castellón como “de los gitanos” también está formada por muchos ultras castellonistas. De allí salieron incluso políticos ultraderechistas, como Santiago Bojados, concejal por España2000 en el cercano pueblo de Onda. Precisamente su popularidad en dicho pueblo se debió a unos incidentes entre magrebíes y gitanos, algunos de los cuales tenían familia en La Guinea. Estos organizaron las protestas contra los magrebíes y ya en dos ocasiones el histórico de la ultraderecha castellonense Santiago Bojados ha obtenido acta de concejal en Onda.

Hace unos cinco años el movimiento antifascista de Castellón empezó a crecer de manera notable y a hacer frente a los nacionalsocialistas de Castellón que hasta entonces imponían su ley en las calles. Conciertos, centros sociales, movilización callejera, boicots a la propaganda y actos fascistas. Este último año fue especialmente movido en enfrentamientos. Los nacionalsocialistas gitanos de La Guinea tienen un local en el barrio, a modo de centro social fascista. Durante las fiestas de La Madalena de Castellón fue asaltado por antifascistas llegados desde todo el Estado como respuesta a un ataque anterior por parte del otro bando al centro social antifascista La Cosa Nostra. El local quedó destrozado y los antifascistas fueron acusados de llevarse una cierta cantidad de dinero de orígenes inciertos y presuntamente turbios del centro social nacionalsocialista. Las escaramuzas siguieron durante los meses siguientes, con agresiones al importante clan gitano de los Isasi por parte los antifascistas. La cosa se puso muy fea el día del último partido de liga del C.D. Castellón en el que los nacionalsocialistas gitanos organizaron una cacería del antifascista.

Solo el futuro dirá como avanzará el movimiento ultra en Castellón y si el nacionalsocialismo se abrirá al resto de razas que forman el mosaico multicultural de la ciudad de Castellón.

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El fútbol negocio

Posted by Internada en 19 agosto, 2014

El malestar que sentimos los aficionados llega, aunque sea a cuentagotas, hasta la prensa. Que cunda el ejemplo.
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You’ll never walk alone

Posted by Internada en 10 junio, 2014

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Los ultras ejemplares

Posted by Internada en 20 mayo, 2014

Este fin de semana se pudo leer en el Diario de Noticias de Pamplona el siguiente texto, el cual recupero por lo acertado del mismo.

http://www.noticiasdenavarra.com/2014/05/17/osasuna/los-ultras-ejemplares

Ignacio González, presidente de esa entelequia que es la Comunidad de Madrid, es un hombre de fe: creía que Eurovegas se iba a instalar en su autonomía; que Madrid iba a acoger los Juegos de 2012, 2016 y 2020 (los tres); que el ático de lujo que tiene en Marbella lo pagó con sus ahorros; que iba a regalar la sanidad pública madrileña a sus amiguetes sin que nadie se quejara; y que si juntas en la Puerta del Sol a las aficiones del Real y el Atlético a ver la final de la Champions habrá hermanamiento y buen rollito entre ambas, porque son “ejemplares” y sus relaciones son “extraordinarias”. Hasta que, claro, la Policía le ha explicado que no; que, aunque sus desmanes se oculten sistemáticamente en los medios de comunicación, son dos de las aficiones con ultras más cafres de toda España, y podría haber un grave altercado público. Y que salga ya de Babia, que ahí se puede asar la manteca, pero en el mundo real, no.

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Eibar contra el fútbol moderno

Posted by Internada en 7 mayo, 2014

Este texto lo he extraído integro de la web Jot Down. Mucho se esta hablando de la gesta deportiva que esta llevando a cabo el Eibar, con posibilidades muy reales de ascender a Primera División. Posibilidades que el fútbol negocio en el que estamos inmersos igual paralizan porque se les obligaría a una ampliación de capital. El caso, es que aquí va este texto para conocer un poco más a este gran y mítico equipo vasco, siempre dentro de sus posibilidades.

http://www.jotdown.es/2014/04/eibar-contra-el-futbol-moderno/

Eibar (5)

En éuskaro rincón escondido
hay un pueblo, olvidado tal vez,
donde impera por ley el trabajo
que es orgullo sin ser altivez.

Copla popular

Prólogo

«¿La clave del Eibar? Nunca se ha gastado más de lo que se necesitaba gastar. Nunca se han hecho saraos, ni hostias. Los directivos siempre han mirado la economía como si fuera la de su casa. Y por eso las cosas van saliendo. Con paciencia, pero van saliendo». En realidad el reportaje podría acabar aquí mismo, con la síntesis apresurada de un vecino de Eibar que se toma un café a unos cincuenta metros de Ipurua, el estadio de la Sociedad Deportiva Eibar. Pero vamos a continuar un poco, a extender el texto para explicar por qué el Eibar, un modesto equipo de una ciudad de veintisiete mil habitantes (la mitad del aforo del nuevo San Mamés) encajonada entre montañas, es un ejemplo titánico contra el despilfarrador y deshumanizado fútbol moderno. He aquí la fábula —sin pretensiones ni moraleja— del pequeño contra los grandes.

Capítulo uno: Llegar de jugar e irse a trabajar

«El Eibar tiene fama en España por jugar al patadón», afirma José Antonio Rementeria, periodista del Diario Vasco encargado de narrar las desventuras del club que también ama. «Ipurua siempre fue un estadio rocoso, difícil, donde en los ochenta y los noventa en Segunda División, los rivales venían y se encontraban a diez chavales cerrados atrás y otro arriba peleando los balones que le llovían. Y fuera de casa lo mismo. Pero lo que no saben muchos es por qué el Eibar jugaba así. Y jugaba así porque tenían mucho menos tiempo para entrenar que el resto. Aunque competían en Segunda, casi todos los jugadores de aquellos años tenían un trabajo además del fútbol». Fran Garagarza, actual director deportivo del Eibar, también recuerda aquellos años. «Las críticas al juego del Eibar eran injustas. Los jugadores llegaban a las seis de la mañana de Castellón en autobús y se iban a trabajar. Básicamente hacían lo que podían», explica. «En los asientos de atrás —retoma José Antonio— llevaban almohadas y colchonetas. Y así aprovechaban y dormían para luego ir a trabajar. Garmendia, el portero, era carnicero. Olano era mediocentro y electricista. Gómez de Segura, calderero; Rodríguez trabajaba en un taller; Mikel Etxarri creo que era investigador y Joaquín Arrieta estaba en banca. Y todos en Segunda División. Mucho patadón y tal, pero tenían un mérito impresionante».

La historia de la modesta Sociedad Deportiva Eibar está enmarcada al completo en ese mérito impresionante. El club, que debe sus colores al F.C. Barcelona, se fundó en 1940 fruto de la fusión del Deportivo Gallo y la Unión Deportiva Eibarresa. Nació con las expectativas de cualquier otro equipo de España que pertenezca a una ciudad de menos treinta mil habitantes: vagar por las categorías regionales. En regionales, sin embargo, solo estuvo cuatro temporadas. El resto de su historia nunca bajó de Tercera División. Es más, se ha convertido, con veinticinco, en el equipo con más campañas en Segunda División. El pequeño equipo de la pequeña ciudad del pequeño valle dedicado a la fabricación de máquinas de coser, bicicletas y escopetas —de ahí el apodo de «equipo armero»—, metió las narices donde nadie le llamaba desde el pitido inicial.

Eibar (4)

Capítulo dos: Muy ejemplar

La ciudad de Eibar —la primera que proclamó la República en 1931— ostenta el título de «Muy ejemplar». El paralelismo que se puede aplicar al equipo es tan obvio que sobra plasmarlo. El Eibar ascendió a Segunda División por primera vez en 1953 y se mantuvo hasta el 58. Comenzó entonces una filosofía que se mantiene vigente como un mantra: no gastar más de lo que se tiene. Probablemente el objetivo parecía de cajón en aquellos años, pero el tiempo ha demostrado que lo que se veía como una obviedad, es casi una utopía en el fútbol actual. Con todo, ningún presidente o directivo de la entidad le ha sido infiel a este principio. El resultado es que la SD Eibar es uno de los pocos —poquísimos— clubes profesionales de España que tienen sus cuentas saneadas y que pagan al día. La otra cara de mantenerse firme en la honradez económica es que las cosas, aunque marchen, marchan despacio. El Eibar cayó a Tercera (hoy Segunda B) en la temporada 57-58 y ahí estuvo una eternidad, hasta el año 1988, que alcanzó de nuevo la categoría de plata. Un éxito indescriptible para el equipo, que se mantendría en Segunda los siguientes veinte años —con un único desliz que le hizo jugar en Segunda B en la 2006-07— y que le permitió medirse a rivales como el Atlético de Madrid, la Real Sociedad, el Athletic de Bilbao o el Real Madrid en Copa. Haciendo un paralelismo abierto a discrepancias, lo que logró el Eibar es como si Osasuna o Celta de Vigo estuvieran clasificándose para competiciones europeas veinte temporadas seguidas.

El caminito de hormiga se desdibujó en el año 2009, cuando el equipo volvió a caer a Segunda B. Ha regresado a su cauce esta misma temporada, en la que de nuevo se bate el cobre en la segunda categoría absoluta. En la actualidad el equipo atraviesa sus cimas más ambicionadas: a falta de pocas jornadas para el desenlace, el Eibar está peleando por ascender a Primera División, categoría que nunca ha alcanzado. El hito ya lo rozó en el año 2005, pero se esfumó en el último partido. «Yo voy desde el pequeño a Ipurua. Recuerdo cuando nos quedamos a las puertas de subir, recuerdo bien ese día». Toma la palabra Jon Errasti, centrocampista del Eibar nacido en la misma ciudad. «Que diez años después tengamos la oportunidad otra vez y yo esté ahora en la plantilla es un sueño. De hecho, ni soy consciente de lo que estoy viviendo. Lo asimilaré en el futuro, cuando pueda sentarme y reflexionar sobre lo que estamos consiguiendo».

El éxito actual —que le mantiene en puestos de ascenso directo— no ha desenfocado un ápice el objetivo: la economía del Eibar sigue impecable. El club no tiene un solo euro de deuda —déficit cero—, nunca gasta más de lo que tiene, el día uno de cada mes ingresa puntual el sueldo a todos sus empleados (jugadores incluidos)… y todas esas cosas que los clubes profesionales hace tiempo dejaron de hacer. Se estima que los equipos españoles de Primera y Segunda División deben casi mil millones de euros a Hacienda, aunque la falta de transparencia de sus cuentas impide conocer la cifra exacta. Muchos de ellos se han acogido a leyes concursales y piadosas medidas de gracia del fisco que les han permitido seguir adelante pese a sus insondables agujeros bancarios. Cualquier otra empresa estaría liquidada desde hace lustros. «Yo es algo que no entiendo», admite Gaizka Garitano, actual entrenador del Eibar. «Si una familia gasta más de lo que tiene se arruina, le quitan la casa o le embargan. Pero lo han hechos los clubes y no pasa nada. La mayoría ha gastado más de lo que tiene sin consecuencias». Apenas hay clubes saneados y excepto Real Madrid y Barcelona, los equipos llevan años sin crecer económicamente. Hay casos llamativos, como el del Atlético de Madrid, con una deuda aproximada de quinientos millones de euros, el Valencia, con doscientos millones o el Espanyol, con casi ciento ochenta millones de euros en el «debe». El panorama contrasta con la situación de otras ligas, como la alemana o la inglesa, que hace años se remangaron para poner freno al impune despilfarro y reajustar sus campeonatos. Y es que, más allá del daño económico, la transformación del fútbol en un gran negocio manejado por gente ajena al mundillo y responsables de la deuda, ha desembocado en una competición previsible y aburrida en la que dos gigantes, Barça y Madrid, se pelean cuerpo a cuerpo apartando moscones de su alrededor con manotazos que, solo en celebradas y excepcionales ocasiones, se tornan en molestia, como el Atlético de Madrid este año.

Sobre este emborronado lienzo dibuja su trayectoria el Eibar, que se mantiene estoico en su filosofía original. «En realidad es una cuestión de ética», retoma Jon Errasti. «Poner la ética por encima de la ambición. Es fácil decirlo, pero nadie o casi nadie lo ha hecho. Y creo que eso habla no solo del fútbol moderno sino de un poco toda la sociedad». Eneko Bóveda es lateral derecho del Eibar y, también, estudiante de Ingeniería: «La filosofía de este club, el trabajar honradamente en todas las direcciones, nos da a los futbolistas el impulso para sacar lo mejor de nosotros mismos. Diría más: ejemplos como el Eibar es lo que la sociedad necesita: modelos de gestión que llegan al éxito de una manera limpia». Errasti añade: «Si nos dejan, claro que seremos un ejemplo contra el fútbol moderno. Pero es que no es nada difícil serlo: tanto tengo, tanto gasto. Punto». Gaizka Garitano, actual entrenador del equipo, sigue la misma línea. «Creo que en una época en la que todo se hace a base de presupuesto, el Eibar es un buen ejemplo de que las cosas también se pueden conseguir a través de esfuerzo y honradez. Creo que es un ejemplo que trasciende del fútbol. Lo bonito del deporte es que no gana siempre el que tiene más dinero. Creo que es positivo que de vez en cuando aparezca un Eibar o un Atlético de Madrid en Primera. Eso está bien, es un buen ejemplo y se lo están cargando».

Eibar (9)

El Eibar no es solo old school en lo económico. Sostiene intacta la filosofía de ser un club de fútbol antes que una empresa dedicada a hacer dinero. Desde hace años, la Liga española vive sometida a los derechos televisivos, cuyo reparto ha originado una situación de desigualdad nunca antes vista. La dictadura de la tele ha esclavizado a los hinchas con horarios imposibles (partidos un lunes a las diez de la noche) e inasumibles precios en las entradas, que parecen destinados a dejar a los aficionados en el sofá, conectados al audímetro. Un ejemplo de este fútbol que asfixia a la Liga española se vivió hace unos días en Getafe. El Coliseum es un estadio que siempre luce desierto y apenas hay iniciativas desde la directiva del equipo madrileño para intentar humanizar un club que parece pelear su destino sin hinchas. Hace un par de jornadas el Atlético de Madrid visitó el estadio con la expectativa de llenarlo de aficionados visitantes. No pudo ser, claro. La directiva del Getafe optó por poner la entrada más barata a setenta euros y perpetuar el vacío en el que navega un equipo abandonado.

No es solo el Getafe, faltaba más: la asistencia a los estadios españoles cae sin remedio. Las entradas para ver fútbol en España son las más caras de Europa: cincuenta y tres euros de media por los treinta de Alemania o los cuarenta de Inglaterra. Durante los cuartos de final de la presente Champions League la entrada más barata —la más barata— para ir al Vicente Calderón y asistir al Atlético de Madrid-Barcelona costaba más que la más cara del Bayern de Munich-Manchester United. La asistencia media a los campos de la Liga está en torno al 60% mientras que la Premier inglesa y la Bundesliga alemana superan el 95%. El fútbol está enfermo de negocio. Y equipos como el Eibar son el antídoto para nostálgicos. El equipo armero mantienen precios populares en la grada para que los aficionados puedan ir al estadio, facilitan los desplazamientos a los hinchas y ahorra lo ganado por derechos televisivos. «No importa si estamos en Tercera o en Primera, la filosofía del Eibar va a ser siempre la misma. Queremos estadios llenos, chavales con la camiseta del Eibar en vez de la de Messi o Cristiano Ronaldo. Queremos que el club sea siempre del pueblo y de la gente, que tenga sus raíces hundidas a nivel popular». Lo dice Alex Aranzábal, presidente del equipo. Y añade: «Hay quien me replica diciendo que sin el dinero de las televisiones no podríamos vivir. ¡Pero si los clubes se gastan todo lo que ganan! La televisión les da dinero para que ellos fichen más caro y paguen más a los jugadores, con lo que su situación de deuda sigue igual. Es un bucle». Y se le escapa una sonrisa, una mueca de incomprensión.

Capítulo tres: Cómo pelear con menos armas

El Eibar, según su propio presidente, tiene un presupuesto aproximado de cuatrocientos mil euros (Messi gana dieciséis millones de euros al año), el más bajo —de largo— de la Segunda División. Además, el club tiene «ahorrados» otros cuatrocientos mil euros. Eso es todo. A partir de ahí, malabares. «Mantener esta filosofía no es fácil. Ahora somos más visibles, pero durante muchos años nos hemos sacrificado mucho sin gastar más de lo que teníamos. Y no siempre ha sido fácil. Hay un poema de Kipling que dice que tanto el éxito y el fracaso son dos impostores. Ahora todos nos dan palmaditas, lo agradecemos mucho, pero tenemos que saber que creemos en lo que hacemos y a veces las cosas salen y otras no. Y no pasa nada».

Fran Garagarza, director deportivo de la entidad, es uno de los principales equilibristas del club. «Nosotros destinamos un porcentaje al primer equipo. A mí me dan una cantidad y con ella tengo que configurar una plantilla. Me dan una cifra y no me puedo pasar de ahí. E incluso cuanto menos gaste, mejor», explica. La cantidad exacta que el club destina a configurar la primera plantilla cada temporada no es desvelada por el club, aunque explican que se trata de casi todo el presupuesto. «Con recursos tan limitados —prosigue Fran— nos encontramos hándicaps. Por ejemplo, a los jugadores que fichamos de Segunda B hay que hacerles “fichas P’”(fichas profesionales) que no las tenían y que cuestan veintitrés mil euros. Para nosotros eso es un esfuerzo, al que se añade pagar la seguridad social. Por eso en el Eibar hay muchos jugadores que se han tenido que costear ellos mismos parte de su licencia profesional». Otra peculiaridad es que el 75% de los jugadores del Eibar cobran el salario mínimo estipulado por el convenio de Segunda División. «Casi toda la plantilla cobra más o menos lo mismo», dice Fran. «Igual hay algunos que cobran cuatro y otros tres, pero ninguno cobra ocho y otro dos. Preferimos que cobren todos más o menos lo mismo para impulsar la idea de ser una piña».

El Eibar ofrece menos que nadie, pero ofrece. Esto es, no miente. En infinidad de clubes se oferta una cantidad que luego no es cumplida. En otros tantos se paga tarde, hay retrasos constantes e incumplimientos. En Ipurua se paga siempre a tiempo. «Eso es algo que, con la situación actual del fútbol, los jugadores valoran mucho». Raúl Albentosa es mediocentro del equipo. Proviene del Cádiz CF, que milita en la Segunda B. «Yo vengo de equipos que siempre se han ido retrasando con el pago, donde me debían tres o cuatros meses y estaba superagobiado para vivir. Este es el primer club que me paga puntualmente cada mes», explica. Por eso está aquí.

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Con este panorama el Eibar tiene que afinar al máximo su puntería para fichar. Casi todo son cesiones. Tienen convenios con varios clubes, como Real Sociedad o Celta de Vigo, que les permiten contar con jugadores que ayuden al equipo sin pagar la ficha. Esto permite suplir de alguna manera el hueco dejado tras la desaparición del filial hace dos años, cuando tuvieron que eliminarlo por falta de dinero. «Acertar con los jugadores es tan importante, que aquí nos vemos obligados a fijarnos en lo personal tanto como en lo deportivo. No podemos permitirnos el lujo de traer jugadores conflictivos que afecten al equilibrio, porque nos basamos en la unidad. Sin eso no somos nada», explica Fran. Gaizka, el entrenador, respalda el discurso. «Nosotros nos sentimos inferiores y eso no es una deshonra. Sabemos que si no corremos más, nos esforzamos más y nos cuidamos más, los demás tienes más recursos», asume. «Este es un sitio diferente: aquí no vale llegar tarde. No vale quejarte públicamente cuando no juegas. No vale tirar una botella cuando te cambian. Esas cosas aquí no valen. Si no estamos unidos a muerte, si no prima el sentido colectivo, no podemos competir. El jugador lo tiene que saber desde el primer día: que los vicios adquiridos en el fútbol de hoy en día aquí no valen. No podemos permitirnos esos lujos».

Capítulo cuatro: La paradoja de ser enviado a Segunda B… por una cuestión económica

El pasado mes de marzo Eibar desayunó con un anuncio/advertencia del Consejo Superior de Deportes (CSD): el equipo debe acometer antes de agosto una ampliación de capital hasta alcanzar los 2,1 millones de euros o de lo contrario será descendido a Segunda B. La noticia llegó a Eibar con el equipo líder de la Segunda División, y todavía hoy sigue a un paso de completar la hazaña. Podría, pues, darse la asombrosa situación de que un equipo humilde y saneado lograse ascender a Primera por su juego y fuera posteriormente descendido a Segunda B por un castigo económico. Mientras que otros equipos, endeudados hasta las cejas, podrían lograr sus objetivos sin molestias. Es cierto que la ley nació con buena fe, tal y como explica el propio presidente del Eibar: «La filosofía que inspiró esa legislación es la de poner orden en el fútbol e intentar solucionar la desastrosa situación económica. El problema es que, como se ve en el caso del Eibar, la ley no cumple sus efectos. No los cumple porque la cifra de capital no es el indicador clave para decir si un club está saneado o no». Alex prosigue: «Se da una gran contradicción: una norma hecha para conseguir unos objetivos consigue lo contrario: un club en una situación saneada lo somete a una enorme tensión económica. Nosotros tenemos ahora que recaudar cinco veces nuestra cifra de capital. Puede darse una paradoja enorme: que una ley para sanear la fútbol se lleve por delante al club más saneado».

Una paradoja que, por supuesto, causó incomprensión primero e indignación enseguida. «La fórmula para calcular el mínimo de capital que se exige a los clubes se lleva a cabo haciendo una media del 25% de todos los presupuestos de Primera y Segunda quitando los dos más altos y los dos más bajos, más otros factores. Pero, ¿por qué ese 25% de los presupuestos? Es irreal desde el momento en el que hay clubes que están en una situación desquiciada económicamente. ¿Por qué me tienen que aplicar a mí un porcentaje sobre una gestión mal hecha? Me obligan a parecerme a quien no me quiero parecer», explica Alex. Fran, director deportivo, prosigue. «No hay por dónde agarrarlo. Parece que el que no cumple la ley está más protegido que el que la cumple. Si alguien tiene que sentirse protegido por esta ley debería ser los que estamos saneados y legales, no al revés». Tampoco los jugadores se quedan al margen. «Te da pena que un club que es un ejemplo no tenga claro que vaya a triunfar. De pronto dependemos de conseguir un dinero. Se hacen las cosas bien, con todo lo que cuesta eso, y nos encontramos con que ahora tenemos que pedir un esfuerzo extra que no es para tapar ningún agujero o mala gestión», afirma Eneko. Y Errasti completa: «Es una vergüenza que exista esa ley. Es una vergüenza que un club ejemplar pueda ser castigado».

No hay vuelta de hoja. La ley es la ley y no admite excepciones. El Eibar emitió un recurso pero fue desestimado y desde hace semanas el club vive inmerso en una angustiosa campaña contrarreloj para alcanzar los 2,1 millones de euros que necesita. Pero, por supuesto, no vale cualquier camino para lograrlo, mucho menos el fácil. Incluso contra las cuerdas, al límite, el Eibar no renuncia a su ideario. Si muere, lo hará de pie. «La base social de club es popular», explica el presidente. «Nuestros accionistas son gente de aquí, con acciones muy repartidas. Nos gusta así, queremos que sea así porque eso hace que la gente se sienta dueña del club. No queremos que venga un millonario, ni un jeque. Pero si nos obligan a meter un montón de capital externo nos hace preguntarnos: ¿Y ahora tiene que venir un millonario a salvarnos? Lo hemos visto ya: el Sabadell cayó en manos de un empresario japonés, el Alcorcón en manos de un belga… Precisamente lo que decimos es que nosotros no queremos caer en manos de un empresario. Queremos seguir siendo un club del pueblo. De modo que aceptamos la ampliación de capital, pero no a través de un millonario, sino manteniendo la filosofía de reparto y humildad. Por eso hemos puesto un límite: nadie puede poner más de cien mil euros. No queremos hacer la ampliación que nos exigen, pero como no queda más remedio, la hacemos a nuestra manera. Con lo cual ya esto es la cuadratura del círculo», termina mientras se le escapa una sonrisa.

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Capítulo cinco: Jugar con las cartas marcadas

En la temporada 2004-05 el Eibar fue, durante diez minutos, club de Primera División. Ipurua estaba a reventar, con sus humildes cinco mil seiscientos asientos rebosando euforia. La hazaña empezó bien, el equipo se adelantó 1-0 en la primera parte ante un Racing de Ferrol que se jugaba la permanencia. Pero enseguida llegaron malas noticias de los partidos de Celta y Cádiz (que serían los que ascendiesen junto con el vecino Alavés), el empate del equipo gallego y el adiós definitivo a la gesta. Sobre el césped estaba entonces el actual entrenador, Gaizka Garitano y también un delantero que ese año logró dieciocho goles, en una temporada para enmarcar: Joseba Llorente. El chaval de Hondarribia, entonces de veinticuatro años, había sido apartado de la Real Sociedad un año antes y el Eibar fue su tabla de salvación para continuar como profesional. Tan agradecido estuvo que le dio al equipo todos los goles que necesitaba. Sin embargo el fútbol moderno entró en acción y ese verano el Valladolid le hizo una oferta irrenunciable y se lo llevó. El acuerdo permitió al club de Pucela ascender al año siguiente y dejó más que tocado al Eibar: sin su delantero estrella los armeros descendieron a Segunda B. «No es que hayamos descendido porque no estaba Llorente», explica Alex Aránzabal, el presidente. «Es que no nos lo pagaron. Un club vino, hizo una oferta, se llevó al jugador y no pagaron hasta pasadas varias temporadas. Ellos ascendieron y nosotros descendimos. Y se lo permitieron. Eso, como comprenderás, genera mucha rabia e indignación».

La indignación del Eibar ni mucho menos se queda en el caso Llorente. Para el club la competición española, directamente, está adulterada. «No puede ser que los clubes que no estén al corriente de pagos estén compitiendo contigo de igual a igual», dice Fran Garagarza. «Y menos puede ser que puedan fichar a jugadores en los que tú también estás interesado, ellos les ofrecen más y te los quitan, pero después no les pagan. Y nosotros aquí haciendo milagros para pagar al día. Eso se llama adulterar la competición». Y continúa: «Esos clubes que tienen esas deudas que no entran en la pantalla de ceros que tienen, están competiendo hoy en día con nosotros. Y uno de ellos tiene más puntos que nosotros. Y puede subir. Y eso quiere decir que no estamos jugando con las mismas cartas. Lo que pasa que ellos tienen una repercusión y una masa social que nosotros no tenemos, con un estadio que se llena cada quince días. Pero no puede ser que por eso uno que debe compita contra ti cuando tú no debes. Es que no es justo».

Gaizka Garitano, el entrenador, no se corta al dar nombres: «Jugamos en total desventaja. Otros equipos gastan más de lo que tienen y eso es hacer trampas. La competición está completamente adulterada. A nosotros nos exigen 2,1 millones de euros y no tenemos una sola deuda y pagamos al día a todos. Y nos encontramos que competimos contra el Deportivo o el Zaragoza que tienen millones de deudas, no pagan y se acogen a trampas como leyes concursales, para luego acabar fichando jugadores que valen un montón de dinero. Eso en una competición no tiene sentido. La ley permite que esté adulterada». Gaizka lo ejemplifica con lo vivido el pasado diciembre, en el mercado de invierno, cuando no pudieron reforzarse por mantener su economía saneada pero vieron como sí lo hacía el Dépor —actualmente su máximo rival por el ascenso— a pesar de deber mucho, muchísimo dinero. «El Dépor, con una deuda enorme, se ha reforzado este invierno con cuatro o cinco jugadores. Estamos en clara desventaja. Y a nosotros, que no debemos un recibo a nadie, que pagamos el día uno, nos obligan a hacer una ampliación de capital. Es un atropello». Es la única vez en toda la entrevista que Gaizka levanta la voz. El asunto escuece en Eibar. Y mucho.

«Mira el Dépor. ¿Cuánto deben? Cada año presenta un déficit de noventa millones de euros. Tendrá un patrimonio muy grande comparado con el nuestro, pero la realidad es que el presupuesto del Dépor es de menos noventa millones. Y nadie dice nada». Lo dice Jon Errasti. La plantilla —que a diferencia de muchas grandes estrellas habla sin rodeos y con conocimiento de cualquier tema que se ponga encima de la mesa— también siente que no compiten de igual a igual. Su compañero, Eneko, va más allá en su lectura y pone en cuestión la ley que les obliga a ampliar capital: «La tendencia del deporte parecen ser ligas cerradas en las que se pierde el espíritu de la competición, de pequeños luchando contra grandes. Es verdad que tiene que haber garantías de cobros, pero no veo disparatado que haya diferentes presupuestos y que de vez en cuando los pequeños puedan competir contra los grandes».

Con su indignación, el Eibar, poco a poco, se está convirtiendo en un símbolo contra el sinsentido de dinero y deudas del fútbol actual. «Nosotros intentamos mantener nuestra economía saneada y nuestros rivales no lo hacen», explica Alex Aranzábal, el presidente. «Creo que eso nos puede convertir en un símbolo. En un soplo de aire fresco. Uno me dijo que somos el Gamonal del fútbol. No sé si llegamos a tanto, pero somos algo distinto».

Epílogo: En familia

«Una cosa que sucede aquí —explica José Antonio Rementeria, del Diario Vasco— es que la afición es muy paciente. Nunca se queja, nunca protesta. Yo no he oído silbidos en Ipurua en mi vida». A riesgo de caer en el tópico no existe expresión más acertada para definir al Eibar que como una familia. Los jugadores son unos vecinos más, nadie les para por la calle, ni protagonizan anuncios, ni llevan cochazos de alta gama. «Aquí si das el 100% en el campo, la gente está a tu lado. Yo soy de aquí y en mi vida he escuchado un reproche al equipo», explica Jon Errasti. «Al campo suelen venir unas tres mil personas», dice el presidente. «Yo te puedo decir el nombre de unas dos mil. O más». Y se ríe. «Aquí nos conocemos todos. A los que se ponen detrás de la portería los conozco a todos. Y no se lo pasan nada mal durante los partidos». Y vuelve a reír.

Con un ambiente así cuesta imaginar lo que supondría para todos —jugadores, directivos y afición— competir en Primera, jugar contra Real Madrid, Barcelona o Atlético. «Subir con este equipo sería una de las formas más bonitas de jugar en Primera. Hacerlo con un club que ha hecho las cosas tan bien y de una forma tan honrada. Sería heroico», explica Raúl Albentosa, jugador andaluz. Eneko añade: «Se me hace difícil imaginar jugar en Primera por el simple hecho de que nunca ha pasado. Incluso nuestros contratos tienen cláusulas de Segunda B pero no de Primera, es algo que ni contemplan nuestros contratos. Puedes hacerte una idea de cómo estamos superando nuestros objetivos».

De momento sigue la lucha. Sigue pese a cartas marcadas, leyes que les exigen lo imposible, agujeros de dinero que todo lo absorben y camisetas de Cristiano Ronaldo y Messi por todos los rincones. El vecino que abría este relato, ya con el café terminado, vuelve a hacer otra acertada síntesis para cerrar la historia. «¿Subir a Primera? Somos el único caso que primero tenemos que conseguirlo y después seguir peleando para que nos dejen disfrutarlo». La pelea del pequeño contra los grandes. El Eibar contra el fútbol moderno.

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El modelo deportivo esta agotado

Posted by Internada en 10 agosto, 2011

Dejamos a continuacion el siguiente texto publicado en la edicion del 10 de agosto de 2011 del diario Sport de Catalunya. Viene firmada por Carlos R.Galindo

El modelo deportivo esta agotado
El deporte es un reflejo de lo que ocurre en la sociedad. Y la sociedad ha dicho a viva voz que el modelo ya se ha agotado. El colapso es general y no solo en el aspecto economico sino tambien en el politico y social. El mundo necesita de un nuevo orden. es el momento de la creatividad, de la imaginacion, de inventar un nuevo capitalismo -mas equitativo y justo- que renazca de sus propias cenizas sin los viejos vicios de siempre. Los gobiernos se pliegan a las exigencias de los mercados, que se han hecho con las riendas del poder. Los paises pobres bullen de indignacion por la miseria que los condena a una muerte lenta mientras que el primer mundo se agita por un estallido social bien visible estos dias (en Londres, sin ir mas lejos…) porque los mercados se estan cargando el estado del bienestar que tantos años ha costado conseguir. Y en ese escenario, el deporte trata de subsistir aferrado a sus viejas prebendas pero consciente de que el modelo ya no da mas de si. Se ha agotado, si. Y esta a punto de explotar.
Las estrellas cobran sumas desproporcionadas y no es posible mantener unos sueldos indignos que han ido “engordando” año tras año. El espectaculo no da mas de si y clubs y patrocinadores ya no obtienen beneficios. Por mas numeros que hacen, no consiguen cuadrar los presupuestos. La NBA esta paralizada y hay amenaza de huelga en el futbol italiano…Hasta ahora, las televisiones han sido las grandes paganas de todo ese “circo” pero tambien los medios audiovisuales se encuentran inmersos en su propia crisis y no encuentran la formula magistral que les permita recuperar el desembolso realizado para hacerse con los derechos televisivos de los grandes acontecimientos, como Mundiales de futbol, Eurocopa, Juegos Olimpicos, Champions…Pagan mucho mas de lo que ingresan. El negocio, pues, resulta ruinoso. Y mientras todo eso ocurre, los jeques arabes -y los millonarios rusos- se perfilan como los organizadores de los principales acontecimientos, lo que no deja de ser un arma de doble filo porque, ¿que ocurrira cuando dejen de invertir? Rio de Janeiro sera sede de los Mundiales de futbol (2014) y albergara los Juegos Olimpicos (2016) maquillando la realidad de sus favelas, de sus problemas sociales y de la miseria de las calles…
El modelo se ha agotado, si.

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Chantaje y cobardia

Posted by Internada en 10 agosto, 2011

Reproducimos a continuacion la siguiente opinion que refleja el diario deportivo catalan Sport, y que esta firmada por Manuel Moreno con fecha de 31 de marzo del presente año. Totalmente de acuerto, que empiecen a rodar cabezas, y si a los ciudadanos de a pie nos embargan sueldos y bienes por deudas muchisimo mas inferiores, con los clubes que suceda los mismo. O todos o nadie.


Chantaje y cobardia
Con una deuda que se acerca a los 4.000 millones de euros, el fútbol español se va a la guerra para conseguir que desaparezca el partido en abierto, el único que el aficionado que no puede -o no quiere- gastarse el dinero puede ver cada semana. Dicen los señores de la Liga de la LFP (Liga de Fútbol Profesional) que ello les supondrá 160 millones de euros más en la venta de los derechos televisivos y meten en el mismo paquete elementos tan diversos como las tradicionales quinielas y las novedosas apuestas por Internet. Con todo ello se encaran con el gobierno y le piden que actue porque de lo contrario pararán el fútbol, que ellos entienden que es lo mismo que parar el país. Y el gobierno actual, que no tiene nada que ver con la ley que obligaba a ofrecer un partido en abierto por el ‘interés general’ y que anda desbordado por problemas de mucha mayor enjundia mientras sus miembros tratan de mantener su sillón el máximo tiempo posible, se limita a las tibias reacciones de Alfredo Pérez Rubalcaba -“lo de la LFP no son formas; una ley no se puede cambiar de la noche a la mañana”- y de Jaime Lissaveztky -“ningún grupo presentó enmiendas para suprimir los partidos en abierto”-. Al evidente chantaje del fútbol se le responde con una clara cobardía, mientras que el aficionado asiste asombrado al detestable espectáculo que se ofrece fuera de los estadios de la que dicen es la mejor liga del mundo.

El chantaje del fútbol es lógico. Desde que con motivo del Mundial de España (1982) un plan de saneamiento que nunca cumplieron les permitió librarse de una deuda de 26.000 millones de pesetas (más de 156 euros de ahora), los clubs han hecho lo que les ha dado la gana sin que los distintos gobiernos que han mandado en España se atrevieran a extirpar el problema aplicando la Ley del Deporte, cuyo primer objetivo era transformar a la gran mayoría de entidades en sociedades anónimas para que actuaran como tales, es decir con el cierre de la sociedad -del club- si las pérdidas así lo indicaban. Pero como ningún político tiene la valentía de meterse en donde puede perder muchos votos -Felipe González ordenó en su día que Celta y Sevilla siguieran en Primera División tras un par de manifestaciones callejeras y cuando habían sido descendidos con toda razón y legalidad- el fútbol se ha creido por encima de gobiernos y leyes. Y ahí está. Amenazando sin ninguna vergüenza.

La cobardía del gobierno posiblemente solo la entienden los políticos porque valoran más los votos que la dignidad. Si un colectivo que te debe más de 600 millones de euros -cifra pendiente de ingresar por los clubs de Primera División en la Agencia Tributaria- te pide que actues, pues actua. Cumple la ley, abre inspecciones y ejecuta como se hace con cualquier empresa o con cualquier ciudadano que no haga frente a sus obligaciones. Alguien tiene que decirle a los dirigentes de los equipos de fútbol que hasta aquí hemos llegado, que su incapacidad está tan demostrada que si ingresan más dinero solo será para despilfarrar más y que se ha acabado su infinita capacidad para aumentar impunemente el endeundamiento. Que paguen lo que deben -están quitándole ese dinero a todos los españoles- y después que exigan esos porcentajes superiores a los actuales, algo que posiblemente les corresponda. Pero primero pagar. Y quien no lo haga, sea quien sea, a la calle para que el aficionado sepa -y ahí jugamos un importante papel los medios que tampoco hemos estado a la altura porque somos partidistas e incentivamos las teorias conspirativas- que la culpa no es ni de la ley ni del gobierno de turno sino de sus impresentables directivos.

El día que la dignidad esté por encima del chantaje y la cobardía, el fútbol habrá ganado el partido que casi nadie quiere jugar.

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