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El fútbol por y para la clase obrera

Las dos curvas de San Paolo (Napolés)

Posted by Internada en 11 agosto, 2014

En el día de hoy, el periódico Gara dedica una página a los ultras del Napolés, equipo que próximamente jugará contra el Athletic. Os dejamos aquí el texto en cuestión.

Cuando el Nápoles de Maradona se alzó con el primer título del Calcio para los partenopeos en 1988, sus tifosi quisieron compartir ese júbilo con los muertos colgando una pancarta cerca del cementerio de la ciudad, que rezaba: “No saben qué se perdieron”. Al día siguiente, apareció otra de respuesta “de parte” de los difuntos: “¿Y ustedes qué saben?” Alguien escribió una vez que esta urbe nacida de la sirena Parténope “no es la belleza, sino la vida”. Y es que los napolitanos son gente hospitalaria, alegre, dicharachera. En su ascenso a la Serie A, hinchas del Hellas Verona recibieron a los del Nápoles con un mural de mal gusto que decía: “Vesubio, ocúpate tú”. A la vuelta, se la dieron con ración doble de pizza: “Julieta es una zorra y Romeo cornudo”, en referencia a los históricos amantes que William Shakespeare inmortalizó.

Nápoles es una ciudad de esas para no pasar de largo. Patrimonio de la Humanidad. Histórica, señorial, caótica…futbolera. Su Nápoles es un histórico del Calcio, hoy el tercero o cuarto en discordia en la serie A, siempre despreciado por el norte industrial y burgués, siempre rivalizando con la Roma capitalina, pero nunca reacio a una buena pelea. Y de eso sabe bastante su hinchada, la cuarta más numerosa de Italia, pero con su mayor número de tifosi fuera de sus fronteras, dada la alta tasa de emigrantes italianos en general, y de Nápoles en particular.

Dentro del país transalpino no es ningún secreto que los ultras napoletani no gozan de buena fama, son considerados por muchos grupos como gente “no legal y sin principios ni ideales” como detalla la web Eldomingoalascinco.com en su análisis sobre los aficionados más extremos de las dos curvas del estadio San Paolo.

Golpeados en varias ocasiones por las medidas restrictivas de las leyes anti-ultras italianas, en la temporada 2007-2008 tuvieron prohibida la entrada a estadios visitantes hasta en nueve partidos del campeonato, y en la 2008-2009, como resultado de unos incidentes en la Stazione Centrale di Napoli y en el Stadio Olimpico di Roma, la prohibición fue impuesta para el resto de dicha temporada. Su más reciente y negativo “salto a la fama” fue durante la última final de la Coppa, en la que tras la muerte en plena calle de un seguidor por disparos de un tifoso romanista, demoraron el inicio del partido hasta que su capo Genny “la carroña” dio el visto bueno con su pulgar gladiator al capitán pertenopei Hamsik.

Gennaro di Tommaso, que así se llama el angelito, fue sancionado con 5 años sin pisar un recinto deportivo, no por aquella demostración de poderío, sino por portar una camiseta en la que se podía leer “Speziale Libero”, con la que reivindicaba la libertad de Antonino Speziale, un radical siciliano que cumple condena por haber matado al agente de policía Filippo Raciti lanzándole un lavamanos arrancado de un baño en la previa de un partido en el año 2007.

Apolíticos

Aquella imagén de Genni “il Carogna”, personaje vinculado a un clan de la Camorra, subido a la valla del Olímpico de Roma arbitrando cual emperador el inicio de la final que luego su equipo ganaría, ejemplifica el poder de los ultras. La pasada temporada, el capitán eslovaco Marek Hamsik perdió un reloj de la marca Rolex tasado en más de 25.000 euros. El jugador estaba enamorado de su joya hasta el punto de que el presidente del club, Aurelio de Laurentiis, le prometió una igual. No hizo falta. Los propios ultras napolitanos lo recuperaron. Lo mismo sucedió unas fechas antes con el BMW de Andrea Russotto.

Los ultras del Napolés se ubican en las dos Curvas del Stadio San Paolo: la “A” y la “B”. Históricamente la primera ha tenido más tradición, pero desde hace ya varios años los grupos ultras más famosos y numerosos del equipo se sitúan en la Curva “A”. Esta última se ha vuelto más hegemónica y beligerante, se consideran la verdadera Curva, frente a la opuesta, a la que catalogan de dócil, vamos, de mucho menos o nada violenta.

En la parte superior de la Curva “A” se sitúan los “Vecchi Lions”, un grupo de apróximadamente 250 miembros, siempre presentes en casa y fuera. En el centro los “Teste Matte”, nacidos en 1987, compuesto por 300 ultras, procedentes la mayoría del conflictivo barrio de Quartieri Spagnoli, que representan a los ultras napolitanos más radicales, siempre buscando el enfrentamiento con otros rivales.

En la parte izquierda de la Curva “A” se ubican los “Mastiffs”, fundados en el año 1991, el grupo más numeroso de la Curva, teniendo cerca de 800 militantes, con un “núcleo duro” de 200 miembros. Ellos representan la nueva generación (tienen una edad media de 25 años), con la excepción de los fundadores. Son el grupo más grande e imaginativo: siempre buscan la confrontación. Otro grupo son “La Masseria”, compuesto por cerca de 80 personas. Respecto a la Curva “B”, menos bulliciosa, los más conocidos son los “Fedayn EAM 1979” y los “Ultras Napoli”.

Una de las hinchadas más viscerales de Italia y también una de las más odiadas -junto a la de la Juventus- por el resto de aficiones. Y una hinchada, se puede considerar, apolítica. Es cierto que se les considera “tirando” a la izquierda, quizá porque dos de sus principales hermanamientos (Genoa y Ancona) son tifoserías tradicionalmente identificadas con esa tendencia, pero la realidad es que ambas Curvas se definen como apolíticas y ninguna exhibe lemas en ese sentido en las gradas.

En cualquier caso, quizá como referencia nos pueda servir la opinión de un líder de los violentos Irreducibili de la Lazio romana, hermanados con los Ultras Sur del Real Madrid, y abiertamente de extrema derecha: “No tienen nada, ni mentalidad, ni orgullo, ni honor”.

“La afición rival se ubica en la jaula”

“La afición rival se ubica en la jaula, un sector reservado para ellos que los protege con una malla tanto por delante como por arriba. Tampoco se ubica ningún espectador en la tribuna superior para evitar que les arrojen objetos. Durante el partido ante la Juve lo pudimos comprobar en primera persona: a un aficionado juventino se le ocurrió levantarse y gritar en una ocasión de su equipo, y entre toda la tribuna, lo echaron del campo”, relata el periodista Juan Castro en la web Viajesfutboleros.com, en una descripción sobre lo que es una visita al estadio napolitano. “Al no poder acceder en coche y, si me apuran, en taxi, San Paolo es una extensión futbolera del caos que se vive en la ciudad: una hora antes del partido todo se enmaraña, gente de un lado para otro corriendo con rumbo fijo, pero apelmazados. La mejor opción es ir en metro”, sugiere. Un consejo, ir hora y media antes. Y cuidado con la tienda oficial del club, “justo al lado se concentran los ultras del Napoli a beber sus cervezas prematch”, avisa Castro.

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