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El fútbol por y para la clase obrera

Osasuna – Real Madrid 11 / 12 (la previa en la prensa)

Posted by Internada en 3 abril, 2012

Aprovechamos para poner la visión de la prensa antes del partido, en donde llama la atención como la mas derechona y madridista cargo tintas contra los rojillos. Por supuesto no vamos a poner todos, pero lo que exponemos del ABC sigue la linea de lo leído en Marca o As.

http://www.abc.es/20120331/deportes-futbol/abci-incidentes-osasuna-real-madrid-201203302148.html

Un infierno rojillo para el Madrid

Un cochinillo con la camiseta de Juanito, pancartas de «Buyo ejecución», un mecherazo a Casillas… Osasuna no es buen anfitrión con los blancos

El 22 de febrero de 1981, El Sadar vivió una ocasión que llevabadieciocho años sin darse: un Osasuna-Real Madrid. Pese al tiempo trascurrido, los rojillos aún tenían muy presente en la memoria el último choque. Fue en la antepenúltima jornada de la 62-63, y el empate a uno que rascaron los merengues en Pamplona condenó al equipo al descenso. Las ganas de revancha y la intensa agitación política en los ochenta fueron un caldo de cultivo explosivo para la vuelta de los blancos al fortín rojillo.

Y los aficionados alimentaron ese caldo con frutas y espirituosos. Las naranjas y las botellas de cristal que arrojaron al campo, hiriendo una de ellas a un juez de línea. El fondo sur desplegó una gran pancarta donde se podía leer: «Madridistas, estáis en la capital de Euskadi». El árbitro del partido, Guruceta, tuvo que hacer intervenir en el campo a la policía para desalojar a los «indar gorri» (los ultras del fondo sur de Osasuna).

Con todo, el Madrid ganó aquel encuentro por 1-2. Lo que alimentó más la furia de los forofos, que al año siguiente se encargaron de subir la temperatura del hervidero. Al repertorio de objetos arrojados sumaronun cochinillo con una camiseta blanca. Su dorsal, el 7: un Juanito que aquel partido estuvo desaparecido. Perdieron los blancos por 3-2.

En octubre de 1986, una nueva victoria rojilla (1-0) estuvo acompañada por la furia «indar gorri». Ricardo Gallego se llevó, literalmente, un castañazo. Una castaña le acertó en el ojo. Y a Valdano, un tornillazo en la cabeza. Aquello costó el cierre del Sadar durante varias jornadas. Pero cuatro meses después, en eliminatoria de Copa, los hinchas no dieron muestras de haber aprendido la lección. Repitieron los lanzamientos de objetos, y solo un recurso aceptado por el Comité de Apelación evitó un nuevo cierre.

Tres años después, el blanco de las iras del estadio fue el gallego Paco Buyo, que nada más saltar al césped se encontró con pancartas que rezaban «Buyo ejecución». En los 43 minutos de encuentro que transcurrieron antes de que el árbitro decidiese suspenderlo, el guardameta se llevó heridas de guerra de la capital navarra: una en la cabeza por el impacto de una barra de hierro, y una quemadura en la pierna por un petardo que le arrojaron. Precisamente, el gol local (de Pizo Gómez) llegó mientras otro petardo caía a pocos metros de Buyo, que se despistó y encajó el tanto. Hugo Sánchez cuajó el 1-1 final… varios días después y en Zaragoza: tras la suspensión, el duelo se finalizó en la Romareda.

En 1991, el lanzamiento de objetos fue tan intenso que Míchel fue incapaz de sacar un córner debido a todo lo que caía desde la grada. El árbitro, Valdés Sánchez, tuvo que hacer que lo botara desde el extremo opuesto.

En los años posteriores, las tensiones se fueron relajando, aunque el Sadar mantuvo las hostilidades. Hubo rebrotes. En 2000, los radicales casi logran suspender el partido tras una amenaza de sabotaje. Y en abril de 2006, una aceitera metálica cayó al campo a pocos centímetros de donde los madridistas estaban celebrando un gol de Baptista.

En noviembre del mismo año, ya en la siguiente temporada, Iker Casillas se desplomó sobre el césped tras recibir un mecherazo en la cabeza. Por ahora, es el último incidente grave de un campo en el que el Madrid paga especialmente las asociaciones políticas que se le suponen al club. Las hostilidades del Reyno son un buen medidor de la tensión política en la región.

En Diario de Noticias se recordaban aspectos mas deportivos:

http://www.noticiasdenavarra.com/2012/03/31/osasuna/pesadilla-en-el-sadar

Pesadilla en El Sadar

EL REAL MADRID PERDIÓ CUATRO LIGAS TRAS NO GANAR EN PAMPLONA CUANDO LLEGÓ COMO LÍDER DE LA CLASIFICACIÓN

Las 'zancadillas' de Osasuna al Real Madrid.

EL Sadar es un infierno para el Real Madrid. No es una leyenda ni una exageración. Florentino Pérez lo expresó de forma más gráfica en conversación desvelada por Patxi Izco: “Nos joderéis como siempre”.

Porque en el estadio pamplonés, el club más laureado del planeta fútbol comenzó a padecer una pesadilla deportiva que por cuatro ocasiones desembocó en la pérdida de cuatro títulos de Liga que aspiraba a ganar desde la privilegiada posición de líder que ostentaba cuando llegó a Pamplona y, como ahora sucede, a muy pocas jornadas de la conclusión de un Campeonato que no admite errores en el momento decisivo. Es cierto que en ese tramo final mediaron otros graves errores de los madridistas, pero fue en El Sadar donde ese globo comenzó a deshincharse hasta terminar estallando poco tiempo después. Y con la explosión llegó el fracaso. La historia puede volver a repetirse.

Ocurrió, como se recoge en el gráfico adjunto, en las temporadas 1983-84, 1991-92, 1992-93 y 2001-02. En los cuatro partidos, que el Real Madrid saliera derrotado o no pasara del empate acarreó, en primera instancia, la pérdida del liderato a beneficio del equipo que acabaría adjudicándose el título, siendo estos Athletic, Barcelona (en dos ocasiones) y Valencia.

La situación en la tabla ahora es algo diferente a los antecedentes reseñados, ya que el equipo de Mourinho tiene seis puntos de colchón con el Barça, y en los casos aquí recogidos el equilibrio en tres era total y sólo en la temporada 1991-92 los merengues presentaban dos puntos de ventaja sobre el cuadro blaugrana. Hoy, cuando el Madrid abandone la capital navarra todavía le esperarán ocho duelos más, conformando un calendario tan peligroso como un campo de minas.

LA PRIMERA

Osasuna ayuda al Athletic

Cuando el Real Madrid jugó en Pamplona el 18 de marzo de 1984, llevaba tres años peleando contra la supremacía de dos equipos vascos. Tras la Real (80-81 y 81-82), el Athletic de Clemente perseguía el doblete y en esa carrera adelantaría al equipo de la aún incipiente Quinta del Buitre (se alinearon aquella tarde solo Martín Vázquez y Butragueño), que sufrió un pinchazo inesperado en El Sadar. Porque Osasuna, que andaba rozando los puestos de descenso, perdía desde el minuto 35 tras un gol de Santillana. Pero Iriguíbel puso las tablas en el 51.

El Athletic, que en esa fecha doblegó al Sporting (1-0), tomó ventaja. Restaban seis partidos en el calendario (había 18 equipos en Primera) y, entre todos, resultó determinante el cara a cara entre ambos aspirantes en San Mamés. Ganaron los leones 2-1 en la jornada 30. Luego, en la postrera cita, los rojiblancos necesitaban vencer a la Real Sociedad en Bilbao y los vecinos no les amargaron la fiesta… El Madrid tenía motivos para maldecir el punto que no sumó en Pamplona.

SEGUNDA Y TERCERA

Entre Pamplona y Tenerife

El Heliodoro Rodríguez de Tenerife fue por dos años consecutivos la tumba del Real Madrid. Allí enterró definitivamente dos títulos que codiciaba en un estrecho mano a mano con el Barcelona. Pero el equipo que apostaba todo a una carta en las Islas Canarias ya llegaba tocado en su aspiraciones tras enfrentarse a Osasuna en la antepenúltima jornada.

El 24 de mayo de 1992, al Real Madrid, que atesoraba dos puntos más que el Barça, ya le salvó la campana en El Sadar. Más en concreto un gol de Butragueño en el minuto 86 que equilibró el marcado por Íñigo Larraínzar en el minuto 58. Algunos espectadores acudieron al encuentro exhibiendo banderas blaugranas.

Con el puntito que le sobraba, el cuadro dirigido entonces por Leo Beenhakker aguntó hasta Tenerife, donde después de adelantarse 0-2 en el marcador terminó sucumbiendo por 3-2. En el Camp Nou, el Athletic hacía el papel de convidado de piedra.

El segundo episodio de esa leyenda negra ocurrió apenas un año después y siguió un guión casi paralelo. Esta vez, como aperitivo de la debacle, el Real Madrid empató a cero en El Sadar en la jornada 35; sin embargo, el Barcelona perdía en esa misma fecha en Vigo (3-2) para mitigar los efectos. Ambos competidores ganaron los dos encuentros siguientes (el Barcelona en Pamplona 0-1 en la penúltima jornada) y en el duelo decisivo el Madrid de Valdano perdió 2-0 en Tenerife mientras que al Barcelona le bastaba con un cortito 1-0 a la Real en el Camp Nou. En la memoria del fútbol están las dos derrotas en Tenerife, pero pocos recuerdan que muy poco antes, el Madrid ya había pinchado en Pamplona.

LA CUARTA

Victoria después de 14 años

Pocos finales de Liga han sido tan nefastos para el Madrid, en su extensión de malos resultados, como el protagonizado en el sprint del torneo de 2001-02. Pamplona, de nuevo, aparece en el principio del fin, esta vez cuando sólo restaban cinco jornadas para la conclusión. Los merengues, que sostenían un estrecho codo a codo con el Valencia, saltaron al campo con la ventaja de conocer que su rival había empatado (1-1) en el terreno del Mallorca.

Sin embargo, el equipo entrenado por Del Bosque sufrió un serio varapalo al caer ante el grupo dirigido por Lotina por 3-1. Se rompía, además, una larga secuencia de catorce años en la que los merengues habían salido invictos de la capital navarra. Marcaron en la primera parte Fernando y Alfredo para los rojillos; Iván Helguera fue expulsado poco antes del descanso, y aunque Morientes acortó distancias, Iván Rosado redondeó una fiesta que abría las puertas de la permanencia.

El Valencia se encontró líder solitario y a partir de esa fecha no desaprovecharía la oportunidad y contaría sus partidos por victorias: cuatro de cuatro. Por contra, el Real Madrid solo sumó un punto en los tres últimos partidos, después de ganar, esta vez sí, 4-1 al Tenerife.

 

Y aquí la visión del Diario de Navarra, muy cercana a la de ABC, ya que aunque editado en Iruña, no olvidemos que fue su director colaborador directo del golpe de estado del 36 que desencadeno en una guerra civil de 3 años y una dictadura de 40 años.

http://www.diariodenavarra.es/suplementos/osasuna_real_madrid_liga_bbva_temporada_2011_2012/momentos_historicos_imagenes.html

Osasuna-Real Madrid, para la historia

Los enfrentamientos entre Osasuna y Real Madrid, ejerciendo el equipo navarro como local, han deparado un puñado de instantes inolvidables a lo largo de la historia: desde las épicas victorias de mediados de los 50 ante el Madrid de Di Stefáno y Puskas en el viejo San Juan, hasta los choques calientes, en lo deportivo, de principios de los 80. Aquella rivalidad aumentó de tal manera que terminó por explotar en forma de lanzamiento de objetos desde la grada: un tornillo impactó en Gallego, en el 86, y un petardo alcanzó a Buyo, en el 89, en un partido que se terminó reanudando en la Romareda. Una vez superada la travesía del desierto por Segunda División, Osasuna resucitó la antigua rivalidad con victorias sobre los “galácticos”, hasta que Casillas paró un penalti a Puñal en 2006 que dejó a Osasuna a las puertas del acceso directo a la Champions. Desde entonces, en un ambiente más frío, al club blanco le ha dado tiempo para celebrar un título de Liga en el Reyno y a Osasuna, una permanencia sobre la bocina.

Tras un primer enfrentamiento en 1936, que se saldó con un 1-4 a favor del Real Madrid, el club blanco no regresó a Pamplona en Liga hasta la primera época dorada de Osasuna, entre finales de los 50 y principios de los 60 del siglo XX. El club navarro y el Real Madrid convivían sin apenas rivalidad. Los mejores jugadores de la cantera rojilla recalaban en Chamartín y los madridistas eran recibidos con alfombra roja, como el gran delantero húngaro Ferenc Puskas, en la imagen, a su llegada a Pamplona en 1959.
Osasuna regresó a Primera en los años 80 y, con la “delantera eléctrica” (Martín, Iriguíbel y Echeverría) logró que los blancos encajaran un par de derrotas inesperadas en El Sadar (81-82 y 82-83). Estos triunfos comenzaron a cimentar la leyenda de que Pamplona era una plaza complicada para el Real Madrid.
Los Osasuna-Real Madrid cambiaron para siempre un 5 de octubre de 1986. En un partido bronco y duro -incluso para el tipo de fútbol que se estilaba en los 80-, el madridista Gallego recibió el impacto de un tornillo lanzado desde la grada. El choque terminó con una victoria por la mínima a favor de Osasuna.
El clímax de la rivalidad entre Osasuna y Real Madrid se vivió en la temporada 88-89. Con marcador favorable a los rojillos (1-0), una bengala cayó en el fondo sur del estadio y, a continuación, un petardo explotó a los pies del guardameta del equipo visitante, Paco Buyo. El árbitro del encuentro, Socorro González, decidió suspender el partido, que se reanudó en la Romareda: Hugo Sánchez marcó el empate en el 89 y Osasuna tuvo que jugar otro partido de suspensión en el exilio de Mendizorroza.
En la temporada 90-91, el equipo blanco visitaba El Sadar con la intención de vengar la afrenta del 0-4 encajado en el Bernabéu en la primera vuelta. Sin embargo, se topó con otro gran partido de los rojillos, que pudieron haber repetido goleada sobre el equipo blanco, pero acabaron cediendo un empate a tres goles debido a despistes defensivos puntuales.
Después de una nueva travesía por Segunda División, Osasuna se encontró en su regreso a la máxima categoría con el Madrid de los galácticos. Encajó una digna derrota en la temporada 2000-2001, pero en los años siguientes fue capaz de recuperar el espíritu de los 80 con triunfos sobre los Zidane, Figo, Raúl, Ronaldo, Roberto Carlos, Hierro, Beckham y compañía (3-1, temporada 2001-02; 1-0, temporada 2003-04).
En la temporada 2005-2006, Osasuna estaba a las puertas de la gloria, de la clasificación directa para la Liga de Campeones. Le bastaba con el empate para permanecer por encima del Real Madrid en la tabla y asegurarse una plaza en la fase de grupos, sin necesidad de disputar una previa a cara o cruz. Pero apareció Casillas para detener un penalti decisivo al gran especialista y capitán de Osasuna, Patxi Puñal. El 0-1 final condenó a los de Aguirre a pelear con el Hamburgo de Van der Vaart y De Jong por el sueño de la Champions y este nunca se cumplió.
En el mismo estadio donde no habían brillado los Zidane, Figo, Ronaldo y compañía, el sucesor de los galácticos, Van Nistelrooy, firmó una actuación memorable en noviembre de 2006. Marcó cuatro goles, alguno de ellos antológico, en la derrota más dura de la historia de los Osasuna-Real Madrid. 
El club blanco consiguió la Liga de la temporada 2007-08 con una victoria ‘in extremis’ frente a los rojillos (1-2). Adelantó Puñal a Osasuna en el minuto 82, de penalti, pero dos goles postreros de Robben e Higuaín permitieron que el Reyno fuera testigo de la celebración del título por parte de los madridistas. Además, para Osasuna fue su cuarta derrota consecutiva frente al Real Madrid en Pamplona.
El calendario de la temporada 2008-09 mandó el Osasuna-Real Madrid a la última jornada del campeonato. Los blancos llegaban sin nada en juego, mientras que los navarros necesitaban el triunfo para permanecer una temporada más en Primera: un gol de Plasil y otro de Juanfran obraron lo que, a mitad de campaña, parecía un milagro. La apoteosis posterior, con la emotiva despedida del capitán César Cruchaga, ha quedado guardada en la memoria de todos los aficionados rojillos.

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