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El fútbol por y para la clase obrera

Osasuna – Villarreal 10 / 11 Somos de Primera!!!

Posted by Internada en 22 mayo, 2011

Os dejamos con lo que dice la prensa local sobre la permanencia osasunista en Primera.

http://www.diariodenavarra.es/noticias/deportes/futbol/osasuna/la_ola_rojilla_llevo_primera.html

La ola rojilla llevó a Primera
19.436 rojillos, la mejor entrada del año, vibraron con la salvación

La afición rojilla vivió el partido como una fiesta durante todo el partido. El ambiente en el estadio fue el de las grandes noches.

El ambiente de las grandes noches, el aliento que mueve a un equipo y a toda una tierra, volvió a rugir ayer en el viejo Reyno. Pocas veces en esta temporada se había visto una grada tan repleta a falta de 10 minutos del comienzo del partido como ayer. No era para menos. Cuando Osasuna se juega la vida, los rojillos y Navarra contienen la respiración. Y por eso la olla a presión debía acudir a su cita en Pamplona. El Reyno de Navarra lo fue. ¿No lo creen? Pregunten a los 19.436 rojillos que abarrotaron el estadio en la mejor entrada (y de largo) de toda la temporada.

Ya antes de que Turienzo Álvarez pitara el inicio, Indar Gorri ya había prendido una bengala al tiempo que lucía una pancarta que rezaba: Osasuna Beti Zurekin, Osasuna, siempre contigo.

Después llegaría el Riau Riau. Impresionante oírlo retumbar de grada a grada. También hubo tiempo para acordarse de los vecinos. Como cuando la afición cantó Erreala Erreala al enterarse de que el Getafe ganaba en San Sebastián. El paso de los minutos no cansaba a la afición, que recibía noticias de otros campos a través de los transistores sin inmutarse.

Hasta que llegó el golazo de Cejudo. El refuerzo silencioso de invierno, el hombre de la pierna portentosa, se dio la media vuelta y envió un chicharro ajustado al palo que encendió a la afición. El lololo todavía resuena por el Sadar. Osasuna es más de Primera que nunca. Al descanso el estadio ya era una fiesta puesta en pie.

Ya en la segunda parte llegó el tiempo de la diversión, de quitarse los nervios acumulados durante 38 jornadas. Una ola humana recorrió el estadio dando vueltas entre palmas y Pandiani era despedido del campo y de Osasuna con una ovación de las que ponen los pelos de punta. Él lloró. Emotivo también fue el Mendilibar, oe, Mendilibar, oe. Un técnico de Primera para un equipo de Primera. La guasa cerró la noche, primero con el Mira y aprende, Camacho mira y aprende y el Hola Don Pepito Hola Don José,como en los años 80. Lo único que sobró fueron los improperios dedicados a Yolanda Barcina, ayer en el palco, y la invasión de campo que generó momentos tensos con la seguridad.

http://www.diariodenavarra.es/noticias/deportes/futbol/osasuna/pequenos_incidentes_invasion_campo.html

Pequeños incidentes en la invasión de campo

Anuncio de Osasuna en el videomarcador para que la afición no saltase al terreno de juego.

Era previsible. Conforme se iba acercando el final de partido, y viendo que Osasuna estaba salvado, el club pidió por el videomarcador que la afición no bajara al terreno de juego. “Por Osasuna no invadas el campo”, rezaba el anuncio. Pero los aficionados más jóvenes no pudieron frenar sus ganas de celebrarlo sobre el verde y, nada más finalizar el partido, saltaron al terreno de juego. Aún con los jugadores sobre el mismo, los aficionados que bajaron empezaron a saltar, bailar o cantar. Después de un año sufrido, los aficionados tenían ganas de fiesta.

Las fuerzas de seguridad no pudieron evitar la bajada de cientos de aficionados al césped y pese a que al principio, la alegria era lo único que se respiraba en el Reyno de Navarra, después también hubo algún momento de tensión. En la zona de graderio sur, donde más seguridad había, se produjeron unos leves incidentes cuando varios aficionados que se cubrían sus cabezas, empezaron a arrojar diversos objetos a los miembros de seguridad que se encontraban justo en la portería de graderio sur.

Afortunadamente, los incidentes no pasaron a mayores y poco a poco, los aficionados fueron saliendo del terreno de juego.
En un momento dado, Ricardo, portero de Osasuna, asomó la cabeza por el tunel de vestuarios y pidió a algunos aficionados que se encontraban allí que se subieran a la grada para que los jugadores pudieran salir.

Al final, viendo que era muy difícil que todo el mundo despejara el campo, los jugadores no pudieron salir a saludar al terreno de juego.

http://www.noticiasdenavarra.com/2011/05/22/osasuna/hola-don-pepito-hola-don-jose

Hola don Pepito, hola don Jose…
El Reyno de Navarra es un factor fundamental siempre para Osasuna. La grada rojilla lleva en volandas a su equipo. Eso es una ventaja inigualable y ayer, en un encuentro a vida o muerte para los rojillos, el Reyno lo volvió a hacer.

La permanencia estaba en juego. La afición rojilla lo sabía y el ambiente de final rondaba las calles del Casco Viejo desde primera hora de la tarde. Poco después ese ambiente se traspasó a las inmediaciones del Reyno. Sonaba Barricada en los bares de alrededor del campo. Un buen pasillo de gente recibió al autobús del equipo entre vítores y ánimos.

Los jugadores rojillos notaron el aliento desde el comienzo del calentamiento. La afición quería que sus futbolistas supiesen desde que saltaron al campo que iban a tener a 19.436 personas detrás animándoles sin parar durante los 90 minutos.

Una vez saltaron los jugadores al campo hubo que esperar algunos minutos para que comenzase el decisivo encuentro. Los asistentes los sobrellevaron con el Riau Riau y con gritos de “Osasuna, Osasuna”. En cuanto Turienzo dio la orden, los 19.436 aficionados se pusieron a animar hasta dejarse la voz. A través de los transistores comenzaron a llegar los resultados. La Real perdía y muchos en la grada del Reyno decidieron transmitirles ánimos gritando “Erreala, Erreala”. Pero nadie perdió de vista el objetivo. Se corearon los nombres de Puñal y Kike Sola antes de asustarse con una ocasión de Rossi. Dos minutos después, en el 42, Cejudo hizo que el estadio rojillo explotase en un grito de alegría y emoción gracias a su genial disparo desde la frontal que se convirtió en el primer gol del encuentro. Un tanto que daba tranquilidad para comer el bocata con cierta holgura.

Ni un susto del Villarreal impidió que el Reyno fuese una fiesta. Hasta se hizo la ola en el minuto 15 y se aplaudió a Cazorla y Senna. El estadio se puso en pie para despedir a Pandiani. La afición rojilla también vitoreó a Mendilibar, a Cejudo y a un Neko que se retiró renqueando. Un perfecto “hola don pepito…” terminó de rematar la noche. Los cánticos anunciaron una invasión al final y así fue. Justificada estaba. Osasuna estará el año que viene en Primera y el Reyno tiene mucha culpa de ello.

http://www.noticiasdenavarra.com/2011/05/22/osasuna/una-acampada-de-felicidad

Acampada de felicidad
OSASUNA ya tiene acostumbrados a los suyos a vivir en la agonía permanente y los desenlaces con suspense. Para corazones a prueba de bomba como los de los rojillos, la permanencia ayer festejada no dejó de ser una costumbre repleta de nervios hasta la extenuación porque por aquí nos han dado con el mazo cientos de veces. Es lo que tiene vivir siempre en la cuerda floja, que provoca que la afición se someta a menudo a una prueba más de abnegación a los colores. Ayer, de nuevo, la prueba resultó sobresaliente: por el resultado, por la espléndida ejecución de la disputa y por que, como se sabe cuando se viste esta elástica, uno no vive tranquilo hasta que no pita el árbitro.

¿Y qué ocurrió cuando Turienzo sopló el silbato? Que una marabunta se lanzó en estampida hacia la plaza del Castillo y que la indignación de la acampada del 15-M se transformó en una jarana enorme, con gente que aparecía por Navarrería, San Nicolás, Estafeta y la Bajadica de Javier como si se hubiera lanzado el mismísimo Chupinazo. Los rojillos que no estaban en el campo habían vivido una noche plácida, de no ser porque como era Osasuna lo que estaba en juego, ya es conocido que este equipo es capaz de quitar la salud a cualquiera. Los pintxos pasaban a marchas forzadas, los vinos aún colaban por el garganchón y los bares no daban abasto, con la barra llena y la euforia a rebosar. El pitido de Turienzo provocó un estruendo rabioso en la calle, los abrazos de los amigos, los saltos de los niños con sus padres (multitud en las calles más populares) y que las terrazas de la plaza del Castillo castigaran el suelo sobre el que pisan. Además se consiguió que la acampada revolucionaria se identificara con el color rojillo, respetando los futboleros el debate del movimiento y uniéndose muchos acampados a la celebración del fútbol. Así, la convivencia resultó espléndida y los rezagados rojillos que desembocaban en la plaza, levantaban los brazos y se informaran a su vez de los lemas revolucionarios.

Al finalizar el encuentro, la marea rojilla entonó el campeones, campeones, se hartó de corear Osasuna y Camuñas y también los había quien celebraba un triunfo doble, por la salvación de la Real Sociedad. Las tonadillas recurrentes se mezclaron con los cohetes de fondo, los petardos que sobresaltaron al Casco Viejo, unas cuantas cornetas y alguna vuvuzela que no dejaban de resonar y una pitada encomiable de todo aquel vehículo que asomaba por los límites de lo Viejo. Una acampada de felicidad.

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