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El fútbol por y para la clase obrera

Erreala – Osasuna, el ambiente segun la prensa

Posted by Internada en 15 febrero, 2011

 Y ahora os dejamos lo que dijeron los dos periodicos de Iruña tras el derby.

http://www.diariodenavarra.es/20110214/deportes/no-lo-merecen.html?not=2011021404055920&idnot=2011021404055920&new=1&dia=20110214&seccion=deportes&seccion2=osasunaFutbol&chnl=20

No se lo merecen

1.500 seguidores rojillos, testigos en Anoeta del último partido de Camacho como entrenador de Osasuna

Aficionados rojillos en las gradas del estadio Anoeta. 

 Las calles de los viejo donostiarra se llenaron de aficionados de ambos equipos. 	JAVIER SESMA

Las calles de los viejo donostiarra se llenaron de aficionados de ambos equipos. JAVIER SESMA

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MARÍA VALLEJO . ENVIADA ESPECIAL A SAN SEBASTIÁN . Lunes, 14 de febrero de 2011 – 04:00 h.

Nada hacía presagiar en San Sebastián que el día iba a acabar en drama. Era una fiesta por todo lo alto, el reencuentro con Anoeta, y lo que podía haber sido alegría se convirtió en una nueva derrota, la más decisiva para Camacho. 1.500 aficionados rojillos fueron testigos de su último partido.

La capital donostiarra recibió con cariño a la afición y con pitos a Osasuna. Hubo un antes y un después del pitido de Turienzo. Por si había alguna duda del buen trato que Donosti iba a dispensar a la parroquia rojilla, la solución era sencilla, darse una vuelta por la parte vieja durante la mañana previa al esperado partido. Aficionados de ambos equipos compartiendo pinchos, potes y tertulia, bufandas al viento de los dos clubes, parejas que paseaban abrazadas, él con su sudadera roja, ella con la txuri urdin. Ni rastro de hostilidad.

En medio de esta bienvenida, disfrutaban del pre-partido un nutrido grupo de aficionados rojos en la calle San Lorenzo. Era el punto de encuentro donde habían quedado, a la una del mediodía, los componentes de la Peña Mendaviesa-Vianesa con los de la Hermanos Flaño. 130 de la primera, todos ataviados con sus zamarras rojillas, 27 de la segunda. La peña presidida por Jesús Manso organizó el viaje donostiarra desde el sábado, con las ineludibles citas gastronómicas correspondientes en sidrería.

La txaranga de la peña, Nueva Alegría, que cumple sus diez años, amenizó el aperitivo, y llamó la atención de varias decenas de seguidores blanquiazules, que se acercaron a compartir el ambiente. También el capitán de Osasuna Promesas, Roberto Torres, se aproximó a la zona, donde se fundió en un abrazo con el ex directivo Fernando Vera.

Kalbeton, una fiesta

Unos metros más adelante, en la calle Fermín Kalbeton, la explosión guipuzcoano-navarra llegaba a su máxima expresión. Cientos y cientos de hinchas de ambos equipos coreaban consignas comunes, cantaban, bebían, e incluso compartían indumentaria. Lo más llamativo, escuchar en pleno casco viejo donostiarra cánticos de ánimo ya casi olvidados en el Reyno. Y de postre, un poderoso Riau Riau con decenas de bufandas al viento.

En los restaurantes, comensales rojillos y txuri urdin compartían mesa y comentaban los pormenores del derbi.

Llegaban las cinco de la tarde y ni rastro de venganzas o malos rollos. El rojillo Rúper se acercaba también a Anoeta para ver el partido de sus compañeros. También había disfrutado del ambiente de la ciudad durante la mañana.

John Toshack, ex entrenador de la Real, subía a las tribunas de prensa después de saludar a su “amigo” Camacho. Eso sí, aprovechó para desearle que ganara todos los partidos del resto de la temporada, salvo el de ayer. Deseo fatídico.

Pero todo cambió desde que Turienzo pitó el inicio, la historia iba a ser diferente. Camaradería, la justa, hermandad, relativa, y deseos de ganar al otro, todos. Por eso, los pitos que no se habían oído en todo el día se escucharon de golpe al pisar Osasuna Anoeta. La pitada fue ensordecedora.

En la grada se produjo un incidente al ponerse de pie un grupo de seguidores rojillos, e impedir la visión de los que tenían detrás, y tuvieron que intervenir las fuerzas de seguridad, ante el grito de la peña Mujika, la más animosa de la Real. “Diles que se vayan de una puta vez”.

La afición de la Real empezó a perder los nervios conforme transcurría el tiempo, su dominio no se traducía en gol y Osasuna amenazaba con las ocasiones del reaparecido Nekounam.

Pero quedaba el as en la manga de siempre para hacer resurgir la alegría en Anoeta: Tamudo. El veterano ariete provocó la mayor explosión de júbilo de la tarde al marcar el gol que segaba las esperanzas de Osasuna. “Goazen Erreala”, tronó el estadio donostiarra. “Real, Real, Real”, se escuchó por primera vez al unísono. Y Tamudo se creció de nuevo, empequeñeciendo a Osasuna y abriendo el camino de salida a Camacho.

Los seguidores rojillos, mojados en la grada, se quedaron con la derrota, sin el agradecimiento de los jugadores, que se fueron directos al vestuario, y siendo testigos del último partido de Camacho como técnico de Osasuna.

http://www.noticiasdenavarra.com/2011/02/14/osasuna/la-aficion-si-dio-la-talla

La afición sí dio la talla

más de 2.500 hinchas rojillos pusieron colorido y música por las calles de san sebastián

Las aficiones calientan motores en las calles.

Las aficiones calientan motores en las calles del casco viejo donostiarra.

El buen ambiente entre los seguidores fue una de las notas destacadas de la jornada.

A pleno pulmón, con su bufanda y su bandera.

Con Osasuna, nadie se queda fuera de la cuadrilla.

Las aficiones calientan motores en las calles del casco viejo donostiarra.

No hay rivalidad que pueda entorpecer un beso pleno de cariño.

Las aficiones calientan motores en las calles del casco viejo donostiarra.

Las aficiones calientan motores en las calles del casco viejo donostiarra.

El ánimo de los seguidores de Osasuna estaba intacto al comienzo del partido. La decepción llegó al final.

Las aficiones calientan motores en las calles del casco viejo donostiarra.

 Un infiltrado del Athletic, alias 'Joso'.

Las aficiones calientan motores en las calles del casco viejo donostiarra.

Tres años son demasiados cuando se trata de reencontrarse con los seres queridos y tal vez por eso ayer eran muy evidentes las ganas que había de volver a verse las caras con los guipuzcoanos después de tanto tiempo sin poder disfrutar de una buena tarde de fútbol en Anoeta, aunque a tenor de lo visto durante el partido, lo del espectáculo futbolístico habrá que dejarlo para mejor ocasión.

San Sebastián. Por eso es casi seguro que para los más de 2.500 aficionados de Osasuna que ayer acudieron a Anoeta los mejores momentos fueron los vividos antes del encuentro, porque durante el choque, sobre todo tras el gol de Tamudo, la fiesta dejó de tener colorido para ellos. Pero que nadie se lleve a engaño. La afición rojilla, que no es la primera vez que sufre un palo de estas características, siempre seguirá estando con su equipo, como se pudo comprobar al final cuando los jugadores rojillos, derrotados y hundidos, enfilaban el camino del vestuario entre gritos de ánimos de los suyos.

No cabe duda de que el 1-0 y la imagen que se llevaron los hinchas de su equipo fueron las peores notas de una jornada que por lo demás estuvo presidida por el buen rollo, con dos aficiones entregadas a sus colores pero que supieron estar a la altura. Y por si algunos pensaban que el recuerdo de lo sucedido hace tres años en aquel dichoso partido en Pamplona, donde más de uno pensó que Osasuna debía de haber allanado el camino a los realistas para su salvación, iba a pasar factura en las relaciones entre navarros y guipuzcoanos, se equivocó de cabo a rabo.

En cualquier caso, fue un día festivo, como los de antes, ya que los primeros aficionados se dieron mucha prisa en llegar. Se notaban las ganas. Los primeros autobuses con aficionados rojillos se dejaron ver por las calles más céntricas de la capital donostiarra desde las once de la mañana, no fuera a ser que llegaran tarde a tan señalada cita. Con una temperatura agradable y y con las nubes aguantando la anunciada lluvia, las calles del centro pronto se convirtieron en un ir y venir de hinchas de ambos conjuntos equipados con cualquier signo distintivo que sirviera para identificar su procedencia y sus pasiones. Bien provistos de comida y de bebida por eso de la crisis, las calles que arrancan desde el mercado de la Bretxa hasta la zona del puerto presentaban un aspecto rojo y blanquiazul, con muchas cuadrillas con seguidores de uno y otro equipo en su seno.

Con los ánimos cargados de esperanza y algún kalimotxo de más, los rojillos se hicieron fuertes en uno de los fondos del estadio, aunque la presencia de seguidores también fue visible en otras localidades. Desde el minuto 15 de la segunda mitad, después de que Neko lanzara al larguero, se dejaron notar con más intensidad, aunque el gol postrero de Tamudo hizo la fiesta cambiara de bando. No hubo ningún altercado, según informó un mando de la Ertzaintza, y sólo mencionar que un grupo de rojillos tuvo dificultades para ver bien el partido.

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