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El fútbol por y para la clase obrera

La Coca-Cola de Samaranch

Posted by Internada en 20 septiembre, 2010

En la edicion del dia de hoy del Diario de Noticias de Pamplona leemos el siguiente texto:

La Coca-Cola de Samaranch

El 18 de septiembre de 1990, el COI concede a Atlanta los Juegos” 96, los del centenario del movimiento olímpico, que quería organizar Atenas. Donde estén la Coca-Cola y el dólar, que se quiten los sentimentalismos. 

En la fotografía de archivo, del 10 de septiembre de 2000, Samaranch se coloca unas gafas con los aros olímpicos durante una visita a la villa de los Juegos de Sidney.

En la fotografía de archivo, del 10 de septiembre de 2000, Samaranch se coloca unas gafas con los aros olímpicos durante una visita a la villa de los Juegos de Sidney. (Efe) Juan Antonio Samaranch, ese megalómano tiburón de las finanzas del deporte al que pretenden beatificar desde que se murió el pasado 21 de abril, rigió los destinos del Comité Olímpico Internacional sin miramiento alguno.

 En 1990, Atenas presentaba una candidatura para 1996 basada en la sencilla idea de celebrar el centenario del movimiento olímpico moderno allí donde comenzó todo miles de años atrás. Un buen proyecto que necesitaba mucha ayuda para llevarse a cabo, ya que Grecia no estaba para dispendios.

En la última votación, tras haberse descartado sucesivamente Belgrado, Manchester, Melbourne y Toronto, parecía tenerlo ya hecho, porque su rival, Atlanta, tenía el hándicap fundamental de que apenas 12 años antes se habían celebrado los Juegos de Los Ángeles.

Pero saltó la sorpresa: victoria de Atlanta por 51-35. El principal artífice de esa voltereta, el marqués de Samaranch (el rey le concedió el título en 1991). Y sus motivos, los de siempre: económicos. El COI no quería gastar, sino ganar.

 Atlanta, la sede de Coca-Cola, uno de los principales patrocinadores olímpicos, ofrecía al COI ingentes ingresos económicos, sobre todo porque al disputarse en Estados Unidos aumentaría las cifras que estarían dispuestas a pagar las grandes empresas de televisión. Nada a lo que pudiera oponer una verdadera resistencia Atenas, cuya candidatura no estaba basada en los beneficios económicos.

 El desenlace de esta decisión ya se conoce: los Juegos de Atlanta fueron los más grises desde Moscú”80. En ningún momento tuvieron ese calor, ese ambiente y esa espectacularidad que hicieron brillar a las dos citas que le flanquearon -Barcelona”92 o Sydney 2000-.

 Era tan evidente que estaba montado para hacer negocios y ganar dinero, que dejó un mal regusto en el movimiento olímpico, agravado con los primeros escándalos de corrupción -el vicepresidente del COI y mano derecha de Samaranch, Robert Helmick, tuvo que dimitir cuando se supo que había cobrado cerca de 300.000 dólares como asesor de de empresas y organizaciones vinculadas al movimiento olímpico-.

La férrea ley del silencio que Samaranch aplicaba en el COI se iba a resquebrajar precisamente en Estados Unidos, que era a la vez el país que más dinero y más disgustos daba al organismo en el que reinaba Samaranch. Porque después de Helmick llegó la hecatombe del escándalo de Salt Lake City, que no sólo fue un caso palmario de corrupción, sino que dejó al descubierto el putrefacto sistema de funcionamiento del COI de Samaranch, quien en España sigue siendo marqués y aspirante a la beatificación.

 www.noticiasdenavarra.com/2010/09/20/deportes/otros-deportes/la-coca-cola-de-samaranch

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